martes, 17 de enero de 2017
miércoles, 21 de septiembre de 2016
viernes, 3 de junio de 2016
Meditación Mindfulness: Un día Completo
El sábado 11 de Junio del 2016, de 10 a 18 horas disfrutarás de un taller
completo de Mindfulness con la Dra. Neurofisióloga Georgina Botebol (Hospital
Virgen del Rocío, Sevilla).
Al fin conocerás qué es Mindfulness y sus efectos
neurofisiológicos, aprenderás a meditar, a regular el estrés y la ansiedad y
controlar el dolor físico y emocional.
Lugar:
C/ Joaquín Guichot 5, 3dch. 41001 Sevilla.
Precio: 75€ por persona. Almuerzo incluido.
Inscripción e información en pilates@isabelrizo.es y 622407937
Precio: 75€ por persona. Almuerzo incluido.
Inscripción e información en pilates@isabelrizo.es y 622407937
miércoles, 6 de abril de 2016
miércoles, 16 de marzo de 2016
Convivir con las emociones difíciles y el dolor físico
Los sábados
30 de Abril y 21 de Mayo de 2016 tendrá lugar un nuevo taller de
Mindfulness cuyo objetivo es ofrecerte herramientas para convivir con las
emociones difíciles y el dolor físico.
Las emociones
difíciles: angustia, tristeza, ansiedad, enfado, ira, decepción... y el
dolor físico, sea cual sea su causa, tienen una repercusión tan importante en
tu bienestar que vamos a tomarnos dos sesiones para aprender a convivir con
ellos.
No se
trata que desaparezcan de tu vida, eso es imposible, el objetivo es
guardar el equilibrio en las situaciones complejas. Con Mindfulness aprenderás
a observar estas situaciones, el dolor y la emoción difícil, con una
gran dosis de paciencia y ternura.
INSCRIPCIÓN E
INFORMACIÓN
Escríbenos a
pilates@isabelrizo.es o llámanos a 622407937. Si lo prefieres, ven a visitarnos
a nuestro estudio junto a Plaza Nueva (previa cita). 25€ por persona/sesión.
Plazo de inscripción abierto hasta el jueves 28 de Abril de 2016 de
11:30 h a 13:00 h.
lunes, 14 de marzo de 2016
RUMIANDO. LA MENTE QUE DA MIL VUELTAS
La rumiación es el hábito de reflexionar acerca de los acontecimientos
de nuestra vida. Nuestra mente, a veces, o quizás muy a menudo, trabaja como si
fuera un disco rayado, da vueltas y vueltas
sin parar sobre algo que pasó o que tememos que vaya a pasar; al final, después de minutos u horas de dar vueltas al mismo tema, sin haber avanzado ni un sólo
paso, terminamos agotados, infelices e invadidos por la tristeza. Estos sentimientos negativos dificultan nuestra capacidad de vivir el presente y
nublan nuestra mente, disminuyendo nuestras habilidades para afrontar lo que
está ocurriendo.
Es adecuado realizar una cierta reflexión para aprender de lo
sucedido, pero dar innumerables vueltas sobre lo que pasó o sobre lo que puede
pasar, solo hace que estimulemos los pensamientos negativos, avivando la
angustia una y mil veces. La rumiación se asocia a consecuencias negativas como
la depresión, la ansiedad, el atracón de
comida, etc.
¿Cómo podemos dejar de dar vueltas?
Identificar
cuándo, dónde y cómo empiezas a rumiar. El hacerse consciente de las
señales que disparan la rumiación favorece el poder reducir esos pensamientos
repetitivos. Quizás tengamos un momento determinado del día en el que nos
abandonamos a la rumiación, o puede que
la practiquemos en un lugar determinado o cuando tenemos alguna sensación
física molesta. El analizar estas circunstancias favorece el control, porque
una vez conocidos estos aspectos podemos cambiarlos. Si somos conscientes de
que empezamos a rumiar cuando nos sentamos en el sofá tras la jornada laboral,
podemos hacer algo distinto: salir a dar un paseo, poner música, quedar con
unos amigos, etc. Nuestro objetivo es interrumpir el hábito y para ello debemos encontrar actividades
alternativas y repetirlas una y otra vez hasta que el hábito vaya
desapareciendo. Tengamos paciencia, abandonar un hábito requiere tiempo y constancia.
Practicar
mindfulness.
Cuando practicamos mindfulness aprendemos a ver y aceptar nuestros pensamientos y nuestras emociones,
sin necesidad de juzgarlos ni apegarnos a ellos; aprendemos que los
pensamientos son sólo pensamientos pero no son la realidad; que todo es
impermanente y que el único momento que tenemos disponible para vivir la vida
es el momento presente. Cada vez que seas consciente de que tu mente está
vagando, girando en torno a aquello que pasó, en torno al error que cometiste,
invítala a que vuelva al aquí y ahora, hazte consciente de lo qué estás viendo
en ese preciso momento, ¿qué hueles?,
¿qué oyes?, ¿estás tocando algo?, ¿qué sensación te produce el tacto?,
hazte consciente de los sabores que notas en tu paladar, mantén tu mente
enfocada en el momento presente.
Establecer un
horario para rumiar.
Puedes darte permiso para rumiar un ratito, unos 15- 20 minutos, a una hora
determinada cada día. Cuando te des cuenta de que tu cabeza quiere dar vueltas,
la invitas a que espere al horario previamente establecido por ti. Hasta
entonces enfoca tu mente en el presente.
No culparse. El rumiar es un hábito, para
pararlo no es suficiente con decir ya no quiero rumiar más. Por muy decidido
que estés a acabar con la rumiación, esta volverá en más ocasiones de las
deseadas. No te culpes por ello, sé amable contigo, necesitas tiempo. Sé
paciente y no abandones.
Realizar actividades placenteras. Introduce en tu día a día un tiempo para realizar alguna actividad que genere bienestar, que genere emociones y pensamientos agradables. El ejercicio físico es una de esas actividades; si tienes algún hobby practícalo; también puede ser una conversación con amigos, o salir a dar un paseo por un parque cercano. La rumiación facilita las emociones desagradables, la apatía, el cansancio y la persona tiende a aislarse en su ensimismamiento. No dejes que esto ocurra, introduce momentos agradables en tu rutina diaria.
lunes, 8 de febrero de 2016
MANEJANDO LA INCERTIDUMBRE
La incertidumbre es una margarita
cuyos pétalos no se terminan jamás
de deshojar
Mario Vargas Llosa
Sentir miedo o ansiedad cuando
afrontamos lo desconocido es algo que ocurre a todos los seres humanos en un
momento u otro de la vida, también los animales lo sienten. Todos participamos
de esas sensaciones de inquietud ante aquello que signifique cambio, duda,
incertidumbre; ante aquello que suponemos amenaza nuestra seguridad y
bienestar. Esta respuesta es la que nos ha servido como especie para sobrevivir
y llegar hasta aquí.
Hay personas que no toleran la incertidumbre y sus mentes están preocupadas todo el tiempo, imaginando, incluso inventando, los peores escenarios posibles, lo que les conduce a un estado de ansiedad y malestar constante.
La incertidumbre existe, forma
parte de la vida y es conveniente que aprendamos a aceptarla. Si reflexionamos un
poco, nos damos cuenta de que hay muy pocas cosas sobre las que podamos tener
total seguridad, la mayor parte de la vida transcurre adaptándonos a lo que
acontece que, en innumerables ocasiones, no tiene nada que ver con lo que habíamos pensado que iba a
suceder.
Para ir aumentando la tolerancia a
la incertidumbre puedes practicar del siguiente modo:
Observa y reconoce la incertidumbre cuando aparezca
en tu mente.
Para. No hagas nada. Proponte no reaccionar, ten la intención de no
actuar como siempre. Únicamente has de pararte y respirar. Durante unos minutos
lleva tu atención a la respiración.
Date cuenta de que es tu mente la que está
hablando, no es la realidad. La mente habla sin parar, tenemos miles de
pensamientos al día, esos pensamientos nos hablan según nuestros propios
patrones, nuestros sesgos; en definitiva, según cómo nosotros entendemos el
mundo, que no tiene nada que ver con la realidad. Intenta dar un pasito atrás y
observar lo que ocurre en tu mente como si fueras un espectador viendo lo que
ocurre en la pantalla del cine.
Deja partir los pensamientos o los
sentimientos que te dicen que necesitas seguridad; al cabo de un tiempo se
habrán ido. Puedes imaginar que tus pensamientos son como nubes en el cielo que
se van alejando poco a poco.
Abre tus sentidos al
momento presente. Observa tu respiración, observa las sensaciones de la
respiración en el cuerpo. Toma conciencia del apoyo de tus pies en el suelo, nota cómo el planeta te
sostiene. Abre bien los ojos y observa lo que ves, lo que oyes, lo que hueles. Toma contacto con
el momento presente con todos tus sentidos. Y poco a poco empieza a moverte, con suavidad hasta que lentamente te
enfocas en lo que decidas hacer.
sábado, 30 de enero de 2016
DISFRUTA! NO PERSIGAS LA FELICIDAD
Estudios recientes muestran que
aquellas personas que se esfuerzan por sentirse felices en todo momento, pueden
sentirse decepcionadas, y aquellas que se esfuerzan aún más, como si la
felicidad fuera lo único que les importara, la alejan de su vida. Esto no
quiere decir que se abandone la idea de ser feliz, sino que hay que saber cómo actuar
para aumentar la sensación de bienestar.
Pequeñas ideas para aumentar tu
felicidad:
No la persigas. Si tienes un mal día, si te
encuentras molesto, frustrado, triste, enfadado...acepta lo que te está pasando
en ese momento. Estas emociones forman parte de la vida. No pasa nada, no es el
momento más feliz de tu vida, ni siquiera te sientes a gusto, pero es algo que
sucede en la vida de cualquier persona. Cuanto más rápido lo aceptes, más
rápido podrás tranquilizarte y antes volverás a sentir algo de bienestar.
Haz que tu día contenga
situaciones/actividades que te generan alegría. Por muy ocupado que te encuentres, dedica un tiempo del día para realizar algo
que te haga sentir bien, alegre. Cada persona tiene unos gustos, algunas tienen
hobbies; hazte consciente de los tuyos y
saca tiempo regularmente para disfrutar de ellos. Generalmente hay dos
actividades que generan alegría, una es charlar con un ser querido y otra practicar
actividad física.
Evita los tóxicos. Debes cuidar no sólo lo que comes y
bebes, sino también estar atento a otros tóxicos que resultan menos conocidos.
Cuida las conversaciones que mantienes, procura que sean agradables y
nutritivas; escoge las lecturas y las películas; haz una selección cuidadosa de
los programas que ves en la televisión u oyes en la radio. Intenta poner
atención en las sensaciones físicas y anímicas que genera en ti el programa de TV que escoges y, si son sensaciones desagradables, cámbialo.
Practica la gratitud. Intenta hacerte
consciente de todas las maravillas de las que disfrutas en tu vida y da las
gracias por ello. Puedes dar las gracias por poder ver, hablar, oír, caminar,
puedes dar las gracias por tener un techo donde vivir, por abrir un grifo y
tener agua potable, también puedes agradecer que haya personas que te quieren,
personas que te proveen de alimentos y mil cosas más; la lista es interminable.
Haz de la gratitud un hábito.
Disfruta de las pequeñas cosas. No hace falta esperar que ocurra un acontecimiento extraordinario; el
perfume de una flor, la sonrisa de un niño, un paseo con una amiga, el abrazo de tu pareja, llenan de momentos agradables tu día a día. Procura
enfocar tu atención en reconocer la existencia de estas pequeñas cosas que
proporcionan bienestar y alegría.
Elige ser feliz. Toma una decisión:
elige ser feliz. Eso significa que en vez de recrearte en el malestar y magnificarlo, estás decidido a aceptar lo
que te pase, sea lo que sea, y emplear tu energía en vivir con alegría, en
activar todas las habilidades que poseas para tratarte bien, sonreír, ser
amable y considerado con los demás y enfocar tu mente hacia las cosas
agradables.
Puedes conseguirlo,
sólo hace falta practicar!!!!
sábado, 16 de enero de 2016
A LA CONQUISTA DEL MIEDO. PRÁCTICAS.
A veces, ocurre porque la persona conserva grabada
en el sótano de la mente una experiencia negativa-desagradable que tuvo en la
infancia y, en la actualidad, resurge el temor cuando está ante una situación
que su mente determina que es similar a la de su infancia (de pequeño los
compañeros de colegio se reían de él /ella); en otros casos no sabemos cómo se
originó (fobias a las serpientes); puede que el miedo lo viva en el trabajo ( miedo a no realizar la
tarea de forma óptima, miedo a ser despedido), etc. La mente puede imaginar mil
situaciones peligrosas posibles y despertar así la emoción del miedo.
Cuando aparezca el miedo puedes afrontarlo
de este modo:
Reconoce lo que estás
sintiendo. Puedes
decirte "en este momento siento miedo", "ahora estoy atemorizado".
Cuando reconoces lo que estás sintiendo estás estableciendo una pequeña línea
de separación entre el miedo y tú. Estás estableciendo un espacio de libertad,
ya no necesitas reaccionar como otras veces, ahora puedes pararte, respirar y
hacerte amigo de tu miedo.
Acepta lo que estás
sintiendo. Observa
como un investigador curioso las sensaciones que tienes. No luches contra
ellas. Acepta que sudas, que tu corazón late muy deprisa, etc. No intentes
sentir otra cosa distinta a la que estás sintiendo.
Sé amable y
benevolente contigo. Sigue
respirando observa que es tu mente la
que está inventando escenarios difíciles y peligrosos. Tienes una emoción
difícil, te sientes mal, no te juzgues ni te critiques por ello, y dirige de
nuevo tu atención a la respiración.
Sabes que pasará, no
te olvides.
Todo es impermanente en la vida, todo pasa; los buenos y los malos momentos. No
te olvides de ello cuando estés sintiendo miedo. El miedo también pasa, se
queda contigo y después se va. Permite que venga y vaya sin sumergirte en él.
Obsérvalo como un nubarrón que pasa.miércoles, 6 de enero de 2016
APRENDIENDO A VIVIR MEJOR ...Y ASÍ... DOMIRÁS MEJOR
El estar tranquilo y relajado es condición para tener un sueño apacible. Pero ¿cómo
llegar a la noche en calma si has tenido un día de sumo estrés?.
En cambio, hay aproximadamente un
30% de la población que se queja de la
calidad o cantidad de su sueño. Esas dificultades nocturnas pueden hacerse muy
frecuentes e intensas provocando en, alrededor de un 8-18% de la población, consecuencias diurnas, con cansancio, falta de concentración, irritabilidad e
incluso alteración del estado de ánimo.
- ¿Te pones mil tareas por delante,
sabiendo que no hay horas en el día para realizarlas? Te propongo que hagas un
listado con las tareas pendientes. De todas las tareas coloca, en otro listado,
aquellas que son prioritarias, y por último, en otro listado, escoge, entre esas
prioritarias, las que no puedan esperar 24 horas. Podrás comprobar que eres tú la persona responsable
de presionarte, ya que la mayoría de las tareas pueden esperar un poco. Utilizando
esta sistemática vas aprendiendo a realizar tus obligaciones/deberes de forma adecuada, en tiempo y con mucho menor
estrés.
- ¿Te concedes algún tiempo de
desconexión a lo largo del día? Nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan descanso. Los profesionales de
la conducción tienen que parar cada cierto tiempo para descansar y recuperar su
capacidad de concentración y sus reflejos. Ese agotamiento y esa necesidad de
recuperación es universal. Así que cada cierto tiempo es aconsejable que te des
un respiro, deja lo que estás haciendo, levántate y da unos pasos, si llevas
mucho tiempo sentado, o siéntate, si estabas de pie; toma unas cuantas
respiraciones profundas; puedes estirar un poco tus músculos, observa cómo te
sientes, y, pasados 2-3 minutos, reanuda
la tarea. Repite esta pausa varias veces en el día.
Casi toda la población, alguna vez en su vida, ha pasado una "noche en blanco".
Esta experiencia resulta desagradable, significa haber pasado una mala noche, pero
no constituye un problema que se tenga que afrontar.
Pues bien, la mayoría de estas
personas están muy preocupadas por su sueño, incluso, este se convierte en el
foco de atención casi las 24 horas del día. Desconocen que la causa de su mal dormir no está en la
noche sino en el día. A mis pacientes les comento "cada uno duerme tal y
cómo vive".
HÁBITOS DIURNOS INADECUADOS Y PRÁCTICAS PARA
SOLVENTARLOS
Hay formas de comportamiento durante el día que son una fuente continua de
estrés originando, cuando llega la noche, que la cabeza no pueda parar de dar vueltas. Llegas a la cama revolucionado, con una mezcla de ansiedad, frustración y preocupación
que dificulta tu capacidad de dormir.
Veamos algunos de ellos:
- Cuando estás realizando una tarea, ¿tienes
tu mente en las otras que tienes pendientes? Está demostrado que somos más
eficientes si realizamos las tareas de una en una. Algo bastante lógico, si utilizamos
todas nuestras capacidades para el desarrollo de nuestro cometido específico de
este momento, en comparación con utilizar sólo una parte de ellas, la
eficiencia aumenta y la posibilidad de error disminuye; por lo tanto, céntrate, decide
qué vas a hacer en este preciso momento y olvida el resto. Cuando acabes,
escoge otra de las tareas. La práctica de mindfulness te ayuda a enfocar, a dirigir
tu atención a lo que está sucediendo en este preciso instante y liberarte de la carga de las cosas pendientes...ya las harás en su debido momento.
- Cuando te hablan ¿tienes tu cabeza
en otro lugar? El no prestar atención a lo que te dicen, además de originar
posibles dificultades, malentendidos, etc, mermando tus posibilidades, es
también una forma de no ver más allá de
ti mismo. Cuando sólo estás pendiente de ti, te desconectas de la realidad y te
aíslas del mundo, sesgas la percepción de lo que ocurre. Al no ver, oír lo que
sucede alrededor, al no interesarte por el exterior, al no tener referencias,
al no contrastar con otros, no hay nada que te ayude a relativizar, no hay nada
que te ayude a poner los pies en el suelo, por lo que tu percepción se
distorsiona aún más, aumentando tu tensión y malestar. El antídoto es bien
sencillo, abre tu mente al exterior, a los otros; es otra forma de dirigir tu
mente a la realidad y no a las fantasías que la mente se inventa. Es una forma
de aprender, de salir de tus propios esquemas.
- ¿Te descubres dándole vuelta a la
misma idea una y otra vez? La mente es una fábrica de pensamientos y puedes que
tengas el hábito de dejar que ella dé vueltas a un tema, una y otra vez, día y
noche sin parar. Te conviene saber que ese tipo de actividad mental nunca
ofrece una solución a lo que te preocupa, es más, aporta mayor sufrimiento,
tensión e intranquilidad sin resolver nada. Es necesario que aprendas a
despegarte de ese hábito. Para ello, precisas estar atento a tu mente y cada
vez que la descubras enredada en esa idea, invitarla a que se enfoque en la
respiración. Esto requiere constancia, no es difícil, aunque sí toma un tiempo.
Aprendiendo a sacar a tu mente de este círculo de sufrimiento y zozobra, tu
forma de vivir el día se hará más plácida y tu mente no te asaltará en el
silencio de la noche.
sábado, 26 de diciembre de 2015
AFRONTANDO LAS NAVIDADES
Estas fiestas, momento feliz para algunas personas y, para otras, en cambio, momento de tristeza
y añoranza. Época de prisas, reuniones,
fiestas y estrés. Época de deseos y frustración, de vaporosos sueños y pesadas
realidades.
Ya tenemos experiencia de lo que
nos sucede habitualmente durante las Navidades. Si te gusta, sigue pasándolas
como estás habituado a hacer, pero si todos los años te dices "así no
más", quizás sea hora de que te plantees qué puedes hacer para sentirte
más a gusto en estas fiestas.
Empecemos con algo fundamental:
Párate y tómate unos minutos para respirar tranquilamente, para conectar
contigo, con tu respiración, con tu cuerpo. Una vez más calmado y en contacto
contigo mismo, puedes hacerte esta pregunta ¿qué es lo que realmente me
gustaría hacer estas Navidades?
Respira unos minutos y repite la
pregunta, al menos dos veces más. Se trata de preguntarte qué te apetece
realmente, conectando con tu interior, con tu deseo y no con el "debería"
que muchas veces te impones. Escucha lo que sale de dentro y si no sale nada,
no importa, sigue respirando y calmando tu cuerpo. Puede que otro día te
contestes. Toma en consideración la respuesta que te surja.
Es posible que un día encuentres
una respuesta y decidas llevar a cabo lo que te dice tu interior: Enhorabuena! Qué
pases unas espléndidas Navidades!
ES QUE YO SOY ASÍ
¿Has oído o dicho alguna vez esta frase?, es muy probable. ¿Quién no ha
explicado su propio comportamiento diciendo es
que yo soy así?
Parece que cuando hacemos esta afirmación, nos llenamos de seguridad y
contundencia... sería algo así como "esa es mi forma de ser y así me
comporto".
Por favor, tómate unos minutos antes de seguir leyendo y pregúntate
qué estas queriendo decir cuando utilizas esta frase.
¿Has descubierto el significado?
Lo que dices es que no puedes modificar tu comportamiento, que está
fuera de tu control, quedando así cerrada la puerta a cualquier posible cambio.
Yendo un poco más lejos, es la excusa perfecta para no tener que hacer nada.
A mis pacientes siempre les digo "has sido así hasta ahora ya que
no sabías que podías dejar de ser así". Para iniciarte en el cambio, has
de decidir dejar de repetir los mismos patrones. Has de tomar la DECISIÓN. Has
de comprometerte contigo mismo.
La tarea para adoptar nuevos
comportamientos requiere de observación atenta, constancia y amabilidad con uno
mismo.
Observa el
comportamiento/patrón que quieres cambiar, observa qué sientes física y
emocionalmente en esos momentos, qué es lo que dispara esa conducta. Cuando lo hayas observado
unas cuantas veces y descubras el estímulo que lo origina (siempre es una interpretación
de la realidad y no la realidad misma), has de proponerte que la próxima
vez que ocurra un estímulo similar vas a permitirte tomar unos cuantos minutos
sin decir ni hacer nada.
A veces podrás parar y darte
cuenta de que no necesitas reaccionar como lo has venido haciendo hasta ahora,
en otras ocasiones el comportamiento se disparará de inmediato. No pasa nada,
es así; no te enfades ni te recrimines.
Llevas toda la vida
reaccionando de una forma determinada, así que no es de extrañar que cuando te
pongas a la tarea haya veces que externamente no se modifique nada. Saber que
estás teniendo un comportamiento automático significa ya un cambio importante
y, poco a poco, con constancia, irás teniendo mayores cotas de
libertad para decidir cómo quieres responder ante ese tipo de estímulos. Un mundo nuevo se desplegará ante ti.
Es simple pero toma su
tiempo. El resultado merece la pena.
jueves, 17 de diciembre de 2015
PONIENDO EN DUDA
Cada uno de nosotros tenemos ideas
acerca de lo que vemos y oímos. Estas ideas están totalmente influidas por
nuestra historia personal, por lo que nuestros seres queridos nos enseñaron
cuando éramos muy pequeños y por el entorno; así que aquello que pensamos
acerca de la realidad (lo que estamos experimentando) no es exactamente la
realidad, sino "nuestra versión personal de la realidad, nuestra
interpretación personal". Pensemos pues, cuántas interpretaciones tan
distintas hay acerca de un mismo acontecimiento.
Seamos conscientes que aquello que es evidente para mí, es algo confuso para ti y, quizás, para otra persona es claro como el agua... pero en otro sentido totalmente distinto. Cuando nos damos cuenta de estas distintas "realidades" acerca de un mismo hecho, de estas distintas perspectivas de ver la realidad que acontece, nos resulta más fácil aceptar las discrepancias.
Qué tal si intentamos aprender a
poner en duda lo que creemos o pensamos. Cuando estemos reflexionando sobre
algo que nos interesa, cuando estemos debatiendo con un interlocutor, haríamos
bien permitiéndonos poner en duda nuestras interpretaciones y abrir nuestra
mente a otras posibilidades.
Seamos conscientes que aquello que es evidente para mí, es algo confuso para ti y, quizás, para otra persona es claro como el agua... pero en otro sentido totalmente distinto. Cuando nos damos cuenta de estas distintas "realidades" acerca de un mismo hecho, de estas distintas perspectivas de ver la realidad que acontece, nos resulta más fácil aceptar las discrepancias.
No se trata de sentirnos inseguros;
no es eso. Se trata de saber, de sentirse totalmente seguro de que existen
infinitas interpretaciones, al menos, tan válidas como la nuestra, o tan
"irreales" como la nuestra.
Cuando abrimos nuestra mente a
estas posibilidades, estamos abriendo nuestro corazón a nosotros mismos y a los
demás. Cuántas discusiones, cuántos
malos ratos nos evitaremos y evitaremos a los demás.
Atrévete a poner en duda tus interpretaciones!!!!
Ábrete a una nueva forma de percibir el mundo!!!!
martes, 25 de agosto de 2015
SIENDO RESPETUOSO AL HABLAR
Practicar
Mindfulness no es sólo aprender una técnica para vivir con menos estrés. Practicar Mindfulness es respetar la vida,
respetar el medioambiente; en definitiva respetar el planeta y mantener una actitud bondadosa en nuestra vida
cotidiana.
Para
mantener esta actitud de respeto y amabilidad, uno de los aspectos a tener en
cuenta es nuestro lenguaje. No importan
sólo las palabras que utilicemos sino también y mucho, lo que digamos. Hagámonos
conscientes de nuestras conversaciones, hagámonos conscientes de nuestra
intención al hablar y seamos cuidadosos en no provocar malestar innecesario
y hablar en un tono respetuoso con
nuestro interlocutor. No se trata de decir a todo que sí, claro que no; podemos
mostrar nuestro desacuerdo, nuestra negativa, pero no necesitamos infringir
ningún daño o malestar. Aquí os dejo un
cuento que ayuda a la reflexión.
Las
Tres Rejas
Un joven discípulo dijo a un
sabio filósofo:
- Maestro, un amigo de usted ¡estuvo hablando mal a sus espaldas!
- ¡Espera!, le interrumpió el filósofo...
- ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
- ¿Cuáles son las tres rejas maestro?
- Te explico: La primera reja es la VERDAD. ¿Estás seguro que es totalmente cierto lo que vas a decirme?
- ¡No!, ¡lo oí comentar a unos vecinos!
- Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, la BONDAD. ¿Lo que me vas a decir es bueno para alguien?
- No, ¡al contrario!
- La última reja es la NECESIDAD.
- ¿Es necesario que yo sepa lo que vas a contarme?
- ¡No! no es necesario.
- Entonces, -dijo el sabio sonriendo- Si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.
- ¡Espera!, le interrumpió el filósofo...
- ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
- ¿Cuáles son las tres rejas maestro?
- Te explico: La primera reja es la VERDAD. ¿Estás seguro que es totalmente cierto lo que vas a decirme?
- ¡No!, ¡lo oí comentar a unos vecinos!
- Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, la BONDAD. ¿Lo que me vas a decir es bueno para alguien?
- No, ¡al contrario!
- La última reja es la NECESIDAD.
- ¿Es necesario que yo sepa lo que vas a contarme?
- ¡No! no es necesario.
- Entonces, -dijo el sabio sonriendo- Si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.
martes, 18 de agosto de 2015
¡MENTE A TIERRA!
Somos seres humanos, por lo tanto somos valiosos y tenemos una vida para disfrutarla; tenemos
una vida para cuidarnos y cuidar a los demás y al planeta; tenemos una vida con
un sinfín de posibilidades y oportunidades para desarrollar nuestras cualidades
más humanas: la benevolencia, la generosidad, la solidaridad, etc. Somos todos
valiosos y buscamos y merecemos cariño y comprensión.
Además creemos que
nuestros pensamientos y percepciones son verdaderos y exactos, así pues, si
otra persona ve las cosas distintas a como tú las ves o no está de acuerdo contigo,
piensas que se debe a una incapacidad de la otra persona, por una u otra razón
no puede ver las cosas tal y como son; es decir tal y como tú las ves.
También "padecemos" de la " ilusión de
superioridad" por lo que la mayoría de nosotros pensamos que estamos por
encima de la media para una determinada cualidad. ¡Es imposible que la mayoría
de nosotros estemos por encima de la media!. La mayoría sobreestimamos nuestro
coeficiente intelectual, nuestra capacidad de conducir, etc, etc. En una encuesta se preguntó a profesores de
universidad cómo se consideran a la hora de desempeñar su trabajo. El 94% de
ellos contestó: “por encima de la media”.
Quizás sea adecuado que bajemos la mente a la tierra y
sepamos de todos estos sesgos que perturban la visión de la realidad. Quizá sea
adecuado que practiquemos la visión de la realidad con mente abierta y sin
juzgar. Quizá sea adecuado que pensemos que todos somos importantes y valiosos
independientemente de cómo podamos verlos y vernos y, quizá, también sea muy
importante que seamos capaces de vernos a nosotros mismos como un ser humano
más: ¡¡¡ni más ni menos!!!
martes, 11 de agosto de 2015
MITOS ACERCA DE LA MEDITACIÓN
La meditación es una práctica milenaria cada vez más extendida en el
mundo occidental.
Muchos son ya los estudios científicos que avalan los beneficios que
reporta, pero aún hoy existen creencias que nos impiden acercarnos a ella. He
aquí algunas de estos mitos:
Es aburrida. A simple vista es una actividad menos estimulante que la charla con
los amigos o la participación en una fiesta. Si aceptamos meditar poco a poco
iremos observando cómo un mundo nuevo se va abriendo ante nosotros, un mundo
que nos dota de calma, mayor comprensión y más empatía; nos va liberando de los
contenidos mentales que nos aprisionan. Este proceso se convierte en un camino
apasionante hacia la libertad interior.
Puedes
centrar la atención en tu respiración cuando subes en un ascensor, cuando
esperas en la cola para pagar en el supermercado, puedes practicarla en la
ducha centrando tu atención en las sensaciones del agua cayendo en tu cuerpo,
los aromas del gel, la temperatura del agua. Cualquier espacio de tiempo que te
brindes para centrar tu atención es un espacio de tiempo dedicado a mejorar tu
salud física y mental.
Requiere años para obtener resultados. Hay estudios que muestran que 8
semanas de práctica pueden activar tu cerebro provocando cambios medibles en
áreas del cerebro asociadas con la empatía, la memoria y el sentido de uno
mismo. En este tiempo ya se notan resultados como la disminución de la ansiedad
y el estrés. Los participantes se sienten mejor no sólo porque pasan tiempo en
calma sino porque se producen cambios en el cerebro que sustentan ese
bienestar.
Es dejar la mente vacía. No; esto es uno de los mitos que
producen que muchas personas abandonen la práctica. La meditación es regular la
atención, llevarla a un determinado lugar: la respiración, las sensaciones .
Nuestra mente es una "máquina de fabricar pensamientos", así que cuando
estamos meditando nuestra mente saldrá a pasear e hilará pensamiento tras
pensamiento; cuando tomemos conciencia de que nuestra mente se ha ido, con
amabilidad y sin juicios la invitamos a que vuelva al lugar que le habíamos
previamente indicado ( la respiración, los sonidos, etc). No se trata de luchar
contra nuestros pensamientos, no se trata de intentar dejar la mente en blanco,
se trata de ser consciente de lo que está ocurriendo momento a momento y cuando
la mente se va, con ternura volver a dirigir nuestra atención al punto que
deseamos. Es ser conscientes de la experiencia del momento.
martes, 4 de agosto de 2015
CUIDÁNDOTE COMO A TU MEJOR AMIGO
Para vivir una vida con serenidad y armonía es necesario que
aprendamos a cuidarnos.
¿Te has equivocado alguna vez?
¿Has pensado alguna vez que no has tomado la decisión correcta? Yo, en innumerables ocasiones y supongo que
tú también.
Y ¿qué ha pasado después? ¿Has
podido oír tus pensamientos? Puede que aún hoy te estés criticando por algo que
hiciste o dijiste la semana pasada, o el mes pasado, o el año pasado o incluso
años atrás.
Es frecuente que nos dejemos atrapar por esos pensamientos de crítica
continua sobre nuestra ineficacia, nuestra falta de valía, nuestra imperfección, fomentando y nutriendo así nuestro
sufrimiento, acrecentando la ansiedad, el estrés y la sensación de abatimiento;
en ocasiones la crítica es tan feroz y despiadada que quedamos exhaustos. Te
invito a que la próxima vez que algo te salgo aparentemente mal, o creas haber
cometido un error, observes la charla de tu mente.
Es probable que en alguna ocasión hayas experimentado algo similar; si
no es así te felicito por tu gran sabiduría.
Os propongo que cada vez que estéis dispuestos a criticaros o
insultaros por aquello que consideráis
un fallo, hagáis una pausa, tomado 2-3 respiraciones profundas y penséis
qué le diríais a vuestro mejor amigo si fuera él el que hubiera tenido el
error, el que hubiera hecho "semejante disparate" . ¿Le hablaríais en
el mismo tono? ¿Le diríais las mismas cosas que os decís? ¿Le recordaríais días
tras día el desliz? ¿Y mes tras mes?
Seamos con nosotros mismos al menos tan
cariñosos como somos con nuestros amigos. Brindémonos la misma comprensión que
le ofrecemos a ellos. ¿Qué tal si comprendiéramos que somos humanos y que el
error es propio de nuestra naturaleza? Prueba a cuidarte de la misma forma en
que cuidas a tu mejor amigo.
WAVES
that the universe does
As a wave is something
that the ocean does
From the
motion below
each wave arises
It moves and grows
then dissolves and dies
The ocean
does not cry
for the loss of a wave
Though its form may die
the water remains
Roger
Onslow
Eres algo
que el universo hace
Como una ola es algo
que el océano hace
Por el movimiento abajo
cada ola surge
que el universo hace
Como una ola es algo
que el océano hace
Por el movimiento abajo
cada ola surge
Se
mueve
y crece
luego se disuelve y muere
El océano no llora
por la pérdida de una ola
Aunque su forma puede morir
el agua permanece
luego se disuelve y muere
El océano no llora
por la pérdida de una ola
Aunque su forma puede morir
el agua permanece
(traducción personal)
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